
Desde Michoacán hasta Chicago
Soy Roselia Suárez Montes de Oca, diputada federal migrante por el partido Morena en la LXVI Legislatura del Congreso de la Unión. Nací en Michoacán, tengo 31 años y soy orgullosamente egresada de la carrera de Bioquímica. Como muchas y muchos de ustedes, tuve que salir del país en busca de un mejor futuro, y desde 2015 me involucré activamente en el Comité Morena Chicago, participando en encuentros fundamentales como la Asamblea de Mexicanos en el Exterior en Minnesota.
Mi curul en la Cámara de Diputados la ocupo como parte de una acción afirmativa para representar a nuestras comunidades mexicanas en el extranjero. Es un enorme honor y una gran responsabilidad ser su voz y su puente con México. Desde esta trinchera, he impulsado iniciativas que nacen del corazón y de la experiencia migrante, con el objetivo de reconocer, proteger y dignificar a quienes, aún lejos, siguen aportando a nuestra patria.
Entre las propuestas que he presentado, destaco con mucho orgullo:
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Inscribir en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados la frase: “A la comunidad mexicana migrante”, como un reconocimiento simbólico pero poderoso de todo lo que aportamos desde el exterior.
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Un punto de acuerdo para que nuestras personas adultas mayores que residen fuera del país puedan acceder al programa de la Pensión para el Bienestar, porque nuestros derechos no deben depender de fronteras.
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Una iniciativa para que las y los jóvenes mexicanos que viven en el extranjero puedan integrarse al Consejo Ciudadano de Seguimiento de Políticas Públicas en Materia de Juventud, y así ser parte activa de la vida pública de nuestro país.
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También he trabajado de la mano con organizaciones internacionales, como el sindicato United Food and Commercial Workers Union (UFCW) en Canadá, para defender los derechos laborales de nuestras y nuestros paisanos trabajadores migrantes.
En enero de 2025, ante las amenazas de deportaciones masivas por parte del entonces presidente electo Donald Trump, alzamos la voz en solidaridad con nuestras comunidades en Estados Unidos. Hice un llamado a que nos manifestáramos con dignidad y fuerza, porque nuestros derechos no son negociables.
Durante los debates legislativos, he dejado claro que la agenda migrante no debe ser usada con fines partidistas. Nuestra causa merece respeto, escucha y trabajo conjunto.
Soy joven, mujer, migrante y orgullosamente michoacana. Y mi compromiso es con ustedes, con todas las personas mexicanas que, desde otros países, siguen luchando día con día por sus familias, sus sueños y por un México mejor. Mi visión es clara: que nuestras comunidades sean visibles, reconocidas y protegidas. Porque aunque estemos lejos, somos parte fundamental de esta nación.
